Después de un día de mar, volviendo por La Safor, el Dios Ra ha sido generoso y nos ha ofrecido uno de esos espectáculos que nadie se debería de perder. La Naturaleza es inigualable y bella... tanto que abruma.
He estado unos días corriendo una regata en la Isla de Elba... ¡siiii, donde encarcelaron a Napoleón! Lo cierto es que me ha sorprendido por su belleza. La isla verde, rebosante de pinos, y el mar azul en toda su gama. Han sido unos días muy agradables en la Toscana, disfrutando de la naturaleza y el deporte. Espero que os guste esta pequeña recopilación...
Ayer hice una salida por la Albufera de Valencia. En realidad iba buscando algún paisaje de esos idílicos que nos ofrece al atardecer, pero por el camino me encontré con este grupo de Garcilla bueyera (Buculcus ibis).
Es una pena que teniendo todo esto a 5 minutos de Valencia no lo aprovechemos más. Hay rutas ciclistas, paseos interminables entre arrozales que te sorprenden por su belleza a cada instante.
En estos días de frío y lluvia siempre me sube el animo ver fotos del verano. Aquí os dejo un par que hice en las Pitiusas. Espero que las disfrutéis y que os trasladen, como a mi, a lugares más cálidos y soleados.
He tenido la oportunidad de trabajar en Rio las últimas semanas. Ha sido una experiencia bastante intensa que me dejaba muy poco tiempo para la fotografía. "Mis momentos" eran al atardecer volviendo en lancha a la ciudad dormitorio de Niteroi.
Aquí van un par de imágenes que quieren reflejar lo que es Rio: una ciudad de contrastes. Capaz de albergar la riqueza con la pobreza extrema, el "ordem e progresso" de su bandera con el caos absoluto, la vida de la urbe con la muerte de su entorno natural próximo, el sol más intenso con las lluvias tropicales...
Este post va de contrastes. En realidad, trata de como un mismo lugar puede cambiar y transformarse tan radicalmente cambiando su color, su luz, su atmósfera...
Uno empieza a estudiar la carrera de arquitectura y tras el frenesí del selectivo no sabe muy bien por qué. Enseguida empiezas que si con el álgebra, geometría descriptiva por aquí, estructuras por allá... cambian tus valores y percepciones de algo que ya te resultaba de por sí difícil de entender. Ojo, no digo que estas asignaturas no fueran importantes, de hecho son fundamentales. Con los años te das cuenta de que lo más importante es mantener y cultivar la sensibilidad. La sensibilidad a la Belleza. Y escribo Belleza con mayúscula porque es la madre de cualquier practica o disciplina artística.
Bueno pues esta imagen va dedicada a la persona más sensible que conozco. Mi madre. Ella me enseño el amor por el arte y la Belleza.
El otro día, después de una semana soplando poniente, llegué de trabajar y al abrir la ventana me encontré este panorama. Lo cierto es que tantos días de viento del oeste presagiaban atardeceres como este, pero a mí me sigue emocionando ese instante en que el cielo se tiñe de fuego!
"Belleza desnuda, inteligente, esencial, capaz de cautivarnos por la cabeza y por el corazón.
Por la cabeza, con la aplastante lógica de la razón; con la precisión de las dimensiones, con la eficacia de las proporciones, con la claridad de la escala.
Por el corazón con el cálido sentimiento de la la emoción, con el esplendor de la LUZ, con la serenidad del orden espacial que da el control de la GRAVEDAD."
Pepe Mallent (Valencia, 1976), arquitecto. Siempre he creído en la figura del profesional multidisciplinar y he intentado desempeñar todas las actividades que me inquietaban de una forma responsable. Así compagino arquitectura y fotografía en mi propio estudio desde hace ya más de 3 años.